Desde el 15 de marzo que el automovilismo esta parado y los equipos debieron buscar nuevos rubros para mantener sus ingresos.

El Coronavirus puso en pausa al automovilismo y esa quietud trajo aparejada una fuerte crisis económica que golpea las arcas de los equipos del deporte motor. Días atrás, Carburando hizo una recorrida por los diferentes talleres y el silencio era un adjetivo común en cada uno de ellos. Algunos siguen sin actividad, pero otros debieron reinventarse para subsistir y no caer.

Aunque la complejidad y las tareas distan bastante, la reconversión a la mecánica en general fue uno de los rubros más elegidos. Aprovechando la versatilidad del personal y las instalaciones, Jonatan Castellano y su grupo de trabajo terminaron las labores en la Dodge y pasaron a atender autos de calle, como así también realizaron arreglos menores en maquinarias agrícolas.

Siguiendo la línea de la escuadra de Lobería, el Azul Sport Team dejó la pista a un lado y paso a desempeñarse sobre los modelos de calle. «No queríamos cerrar y dimos un golpe de timón. Surgió la posibilidad de darle una mano a algunos amigos al principio, como favores, y después se empezó a correr la bola. Hemos hecho hasta canastos de basura, portones, lo que venga…», le comentó uno de los titulares de la escuadra, Ramón Rodríguez, a TyC Sports.

Dentro del rubro automotor, el Moriatis Competición también le encontró la vuelta para seguir con las puertas abiertas. Mientras el ingeniero Federico Raffo avanza con sus mediciones sobre el Ford de Emanuel Moriatis, parte del personal comenzó a hacer trabajos de chapa y pintura para poder generar ingresos.

En tanto, la restauración de autos clásicos o históricos también entró en el abanico de actividades que las distintas estructuras del automovilismo argentino tomaron para palear la crisis que produjo el COVID-19. Uno de ellos es el Multibandas Racing, la escuadra que conforman Norberto Fontana y Guillermo Cruzzetti.

Con el fin de solventar los gastos, Fontana cristalizó un acuerdo con su amigo Gustavo Mancardo, quien es propietario de la firma Reklus, empresa dedicada a la fabricación de réplicas de autos clásicos sport. A raíz de este convenio, la escudería se aboca al trabajo en las suspensiones de las unidades y en la puesta en marcha de sus motores.

Otro de los equipos dedicados a la recuperación de estas “joyas” de antaño es el Alifraco Sport. La factoría de Zona Sur avanza sobre un Chevrolet 400 y también tiene a la espera otros autos a recuperar, mientras aguardan novedades sobre el futuro de la temporada 2020 del Turismo Carretera.

Por su parte, el Savino Sport está en la misma línea que sus colegas. La formación de Mataderos continúa con la restauración del Fiat Regatta con el que Osvaldo “Cocho” López descollara en TC2000. Los gestores de este proyecto, la familia Medina, le confió al piloto capitalino el armado del “Regatta Vencedor” con el que López fue subcampeón en 1990.

Fuera del ambiente automotriz, la herrería de obra fue uno de los rubros elegido. Los hermanos Próspero y Nicolás Bonelli optaron por este oficio para sostener el andamiaje montado en Concepción del Uruguay. A través de la relación con profesionales de la construcción, apareció el ofrecimiento para hacer distintos herrajes.

“Estamos dispuestos a hacer cualquier trabajo en lo que sea referente a nuestra actividad, ya sea de soldadura, de corte, herrería, pintura, podríamos hacer algo de gomería, estamos buscando hacer lo que sea para poder subsistir y aguantar estos meses”, le comentó el menor de los hermanos entrerrianos al diario Uno.
Fuente: Carburando

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