Tres años después de su última participación, vuelve al Dakar el piloto estadounidense con el palmarés más impresionante. Robby Gordon está listo para medirse en Lima con los Mini y los Toyota y conquistar el título de la 41ª edición. Completan su equipo otros dos vehículos, pilotados por sus compatriotas Blade Hildebrand y Cole Potts.

El Dakar está lleno de pilotos y de copilotos con trayectorias deportivas inusuales. Un ejemplo evidente es Robby Gordon, gran adepto a los virajes de 180º en sentido figurado y literal, que parece haber tenido ya varias vidas en la prueba que más se le resiste. El día de su llegada al Dakar en 2005, se convirtió en el primer ganador de especial de Estados Unidos en coches, al volante entonces de un Volkswagen Touareg. Rápidamente se posicionó como uno de los aspirantes al título, que nunca tuvo tan cerca como en 2009 (3º).

La piedra en el zapato de los grandes equipos del rally se convirtió a continuación en un auténtico “cazaetapas”, con 10 victorias al término de la edición de 2015, sin lograr entrar en el Top 10. El año siguiente la decepción de los Hummer que había inscrito (abandono del joven Sheldon Creed y 25ª posición para el jefe de filas) le dejó con un sabor amargo a este conquistador frustrado que se ha mantenido alejado durante dos años del Dakar debido a sus numerosas actividades en Estados Unidos. Pero Gordon regresa ahora decidido a plantarle cara a Peterhansel, Al Attiyah, Sainz y Loeb en las dunas de Perú. El piloto estadounidense no es de los que se asustan ante los desafíos, menos aún con el último vehículo, un Textron cumpliendo el reglamento Score, que ha salido de su taller: “Voy a Perú a aspirar a la clasificación general”, afirma para su retorno, acompañado de nuevo de su copiloto Kellon Walch, antiguo motorista del Dakar. “No puedo pensar en nadie mejor para tener a mi vera durante el rally”.

Con esa confianza excesiva que le caracteriza, el jefe del Team Speed presentará por primera vez desde 2010 tres vehículos en el Dakar, los otros dos en manos de fieles compañeros de pista en las Stadium Super Truck Series en Estados Unidos, Blade Hildebrand y Cole Potts, que se estrenan en la prueba en enero.

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