El día que el Torino argentino puso de rodillas a los autos más importantes del mundo

De la mano de Fangio, el Torino participó de las 84 horas de carrera en la extenuante «Maratón de la Ruta» que se realizó en el infernal circuito de Nürburgring y firmó una de las gestas más resonantes de la historia del automovilismo local.

El ensordecedor rugido de los tres motores tapa toda tentativa de los otros 68 autos de marcar presencia con sus imponentes logos de prestigiosas automotrices en el capot. El reloj está a punto de alcanzar las 12 de la noche en el circuito alemán de Nürburgring. Un cartel anuncia que sólo faltan cinco minutos y el trío de Torino argentino todavía no sabe que iniciará una larga carrera rumbo a la historia.

Aquella prueba de 84 horas en continuado que se inició a la hora cero del miércoles 20 de agosto de 1969 y finalizó el sábado 23 quedó en la memoria de todos los amantes de los autos y en las páginas doradas del país: un automóvil hecho en las industrias argentinas –más allá del aporte de algunas piezas extranjeras– puso de rodillas a marcas como Mazda, Lancia, BMW, Porsche, Fiat, Renault, Alfa Romeo, Mercedes Benz y Ford, entre otras, en la denominada Maratón de la Ruta.

La llamada Misión Argentina que compitió en aquella extenuante prueba sirvió como argumento de diferentes historias y películas. La más destacada está retratada en el fenomenal documental Torino, del director Agustín Rolandelli. Allí se relata el paso a paso de esta verdadera gesta que estuvo lejos de ser simplemente una carrera de autos; fue una demostración de la capacidad industrial de aquella nación.

Todo se había iniciado tres años antes, cuando la fábrica IKA presentó a fines de 1966 en el autódromo de Buenos Aires tres variantes de su flamante vehículo –con carrocería diseñada por la prestigiosa firma italiana Pininfarina, quien no cobró el trabajo por estar Fangio en el medio: el Torino. Mezcla entre un auto deportivo con uno familiar. El primero de su especie en el país.

«Un día se empezó a hablar de correr», recuerda en el documental Oreste Berta, una especie de deidad para todos los fierreros del país. El auto sin historia debía tener una movida de marketing impactante para entrar en el corazón de un país dividido entre Chevrolet y Ford. Así se definió involucrar a tres Torino en el Turismo Carretera –la competencia por excelencia del país– en 1967. Fue un éxito: Eduardo Copello se apoderó del título e impuso una costumbre de triunfos que llegó hasta 1971.

Pero todavía faltaba un golpe de efecto que terminara de instalar la marca. Juan Manuel Fangio, quien era miembro no ejecutivo del directorio de la automotriz, viajó a Alemania con Berta. El Chueco llevó al Mago al «infierno verde» –apodo que pesaba sobre el circuito de Nürburgring, que Fangio bien conocía por su época en la Fórmula 1– y lo tentó para llevar al Torino a la famosa Maratón de la Ruta, que desde 1965 se realizaba en Alemania tras llevarse a cabo durante 35 años en el tramo que comprendía Lieja (Bélgica) y Roma (Italia).

Fuente: Infobae

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