Tras la victoria alcanzada en la Edición 2018, el español afronta un nuevo desafío, correrlo con un buggy 4×2 del equipo Mini. “El primer objetivo es terminar la carrera, pero por encima de todo intentar ganarla. Espero un Dakar intenso y complicado”, afirmó el “Matador”.

Carlos Sainz afronta a los 56 años un nuevo desafío, correr el Dakar con un buggy 4×2 del equipo Mini. Otro reto que se pone en su extensa y exitosa trayectoria tras la salida del equipo oficial Peugeot, con el cual ganó la edición 2018.

“Es un auto de 2 ruedas motrices y muy nuevo, debutó el año pasado en el Dakar, no es que tenga muchos años de evolución como el Toyota de cuatro ruedas motrices que al final tiene una base y va mejorando. Si algo me preocupa es la confiabilidad, no por la falta de trabajo, sino por la falta de experiencia”, señaló el español ante la dura carrera que se aproxima en tierras peruanas.

EL DAKAR QUE ESPERA

“Espero un Dakar intenso y complicado, siempre lo es. El porcentaje de dunas será casi 100, una etapa de 300 kilómetros de arena no sé si nos llevará cinco horas y la trampa está detrás de cada duna, el estrés para mí, que vengo de los rallys, es mayor”.

SUS OBJETIVOS

“Terminar la carrera, pero por encima de todo intentar ganarla. Y yo me quiero divertir, a esta altura de mi carrera es fundamental divertirme. El auto va bien, pero estoy contento por que empieza el Dakar en pocas semanas y en la vida es bonito tener esos desafíos”.

LOS CANDIDATOS

“Creo que seremos los mismos del año pasado. Cuento con mis compañeros de equipo, con Nani Roma en el 4×4. Y luego, sin duda los Toyota, enemigo número uno a batir encabezados por Nasser. Y no hay que descontar a Loeb. Al final, Loeb, Nasser, Peterhansel, Despres, Nani… somos los mismos con otros autos, pero no veo a nadie nuevo. Corre Robby Gordon, que dudo que pelee por la victoria final, pero también es posible”.

Fuente: Campeones

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